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“Es verdad que Jesús vino a enseñarnos una nueva ley, un nuevo mandamiento” (Mt 5,17-19)

LA PALABRA DIARIA

Miércoles, X Semana. Tiempo Ordinario
Memoria Libre: San Efrén, Diácono y Doctor de la Iglesia

Color: VERDE o BLANCO

9 de junio de 2021

Primera Lectura: II Cor 3,4-11
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos: Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser servidores de una alianza nueva: no basada en pura letra, sino de espíritu; porque la pura letra mata, y en cambio, el Espíritu da la vida. El código que procuraba la muerte –letras grabadas en piedra– se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, “por el resplandor de su rostro”, caduco y todo como era. Pues, ¡con cuánta mayor razón la alianza que procura el Espíritu resplandecerá de gloria! Si procurar la condena se hizo con resplandor, ¡cuánto más resplandecerá procurar el perdón! El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable. Si lo caduco tuvo su resplandor, figúrense cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 98, 5.6.7.8.9
R/. Santo es el Señor nuestro Dios
Ensalcen al Señor, Dios nuestro, póstrense ante el estrado de sus pies: Él es santo. R/.
Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía. R/.
Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/.
Señor, Dios nuestro, tú les respondías, tú eras para ellos un Dios de perdón, y un Dios vengador de sus maldades. R/.
Ensalcen al Señor, Dios nuestro; póstrense ante su monte santo: Santo es el Señor, nuestro Dios. R/.

Evangelio: Mt 5,17-19
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.»

Palabra del Señor


“Es verdad que Jesús vino a enseñarnos una nueva ley, un nuevo mandamiento” (Mt 5,17-19)

Jesús vino al mundo con el objetivo que todos los hombres se salven. Seguirle implica un cambio en nuestros corazones. La ley de Moisés representa el sentir de Dios para su pueblo. Implicaba un camino de obediencia que traía como consecuencia salud y bienestar.
Sin embargo, desde el principio hubo dos grandes desviaciones de esta obediencia:
• El concepto de Dios: esa obediencia se debía, para los judíos, a un Dios – terror, constantemente amenazante, extremadamente justiciero.
• El culto a las normas, que llevó a los judíos a cumplir externamente los preceptos legales, sin un encuentro interior con Dios.
Debido a estas desviaciones, en la época de Jesús la religión de los judíos estaba caracterizada por el terror y el culto al formalismo legal. El pueblo se sentía decepcionado por una religión que, más que acercarle a su Dios, le ataba y le pesaba, y por eso muchas veces era infiel a estas leyes.
Jesús declara que no viene a abolir la ley. Viene a darle plenitud, a darle su verdadero sentido. Jesús le quita todo lo inhumano y todo lo que no es de Dios en ella. Rescata todo lo positivo y puro y le da un nuevo espíritu. Y por eso Jesús es un revolucionario, porque no viene a QUITAR la ley, porque: ¿Qué sería del mundo sin los mandamientos? Él quiere cambiar el ESPÍRITU con que se vive la ley.
Es verdad que Jesús vino a enseñarnos una nueva ley, un nuevo mandamiento: EL AMOR, LA CARIDAD, pero esta, no viene a sustituir a los anteriores preceptos, sino que viene a permear todos los demás, para cambiar nuestra idea de un Dios castigador a la de un Dios-Amor que se entrega y hace posible que nosotros vivamos una vida en plenitud, no cumpliendo con gestos y con ritos para “comprar” el favor de Dios, sino viviendo esos preceptos a través de la fe y de la caridad, es decir, amando a Dios y demostrando ese amor con el amor a los hermanos.
La ley nos indica dónde parar y el evangelio hasta donde hay que llegar: hasta la locura de la cruz, hasta la entrega total. En las Bienaventuranzas Jesús nos propone: llega hasta donde crees que no puedas y al mismo tiempo también te dice: ¡Aquí estoy para ti! Mi gracia te dará fuerzas para que juntos hagamos lo que el mundo considera imposible lograr.
Pidamos a María, nuestra Virgen de La Altagracia, que interceda por nosotros ante Jesús, para que nuestra imagen de Dios se siga transformando en su verdadero rostro: el rostro de su hijo Jesús, que nos muestra el camino del amor perfecto.

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
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