X

“En Dios, no hay una oración perdida”

LA PALABRA CADA DÍA

IX Semana. Tiempo Ordinario

“En Dios, no hay una oración perdida”

Miércoles, 7 de junio del 2023

Color: VERDE

Primera lectura: Tob 3,1-11.24-25
Lectura del Libro de Tobías

En aquellos días, Tobías se echó a llorar; rezaba entre sollozos y decía: «Señor, tú eres justo, y justas son tus sentencias; actúas siempre con misericordia, con lealtad y con justicia. Señor, acuérdate de mí; no me castigues por mis pecados, no tengas en cuenta mis culpas ni las de mis padres. Por desobedecer tus mandamientos nos entregaste al saqueo, al destierro y a la muerte; nos hiciste refrán y burla de las naciones donde nos dispersaste. Señor, tus sentencias son graves, pues no cumplimos tus mandamientos ni nos portamos lealmente contigo. Señor, haz de mi lo que quieras, hazme expirar en paz, que prefiero la muerte a la vida”.
Aquel mismo día, Sara, hija de Ragüel, vecino de Ragés, ciudad de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre; porque Sara se había casado siete veces, pero el demonio Asmodeo había ido matando a todos los maridos, apenas se acercaban a ella. Pues bien, Sara regañó a la criada con razón, pero ésta replico así: «Que no veamos nunca sobre la tierra ni un hijo ni hija tuya, asesina de tus maridos. ¿Es que quieres matarme también a mí, lo mismo que mataste ya a siete hombres?»
Oyendo esto, Sara subió al piso de arriba de su casa y estuvo tres días y tres noches sin comer ni beber: lloraba y rezaba sin cesar, pidiéndole a Dios que la librase de semejante baldón. Por entonces llegaron las oraciones de los dos a la presencia gloriosa del Dios Altísimo y fue enviado el santo ángel Rafael a curarlos a los dos, que habían elevado sus oraciones a Dios al mismo tiempo”. Extendió las manos hacia la ventana y rezó. En el mismo momento, el Dios de la gloria escuchó la oración de los dos, y envió a Rafael para curarlos a los dos, que habían elevado sus oraciones a Dios al mismo tiempo.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 24, 2-3a.4-5ab.6-7bc.8-9
R/. A ti, Señor, levanto mi alma

Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R/.
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R/.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio: Mc 12, 18-27
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella”.
Jesús les respondió: «Están equivocados, porque no entienden la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Están muy equivocados”.

Palabra del Señor


“En Dios, no hay una oración perdida”

El pueblo de Israel entendía que cuando en la vida de un ser humano ocurrían desgracias familiares era el resultado de un Dios castigador ante las faltas cometidas. Nos encontramos con Tobías, fiel y piadoso, oraba prefiriendo la muerte a la vida antes de fallarle al Todopoderoso. Una plegaria llena de sincera devoción, una fe absoluta (de) que de la mano de Dios sólo podría venir la misericordia y la justicia. Sara, hija de Ragüel, simultáneamente y con un corazón contrito y humillado, oraba desesperadamente, por los acontecimientos de su vida. Dios escuchó al mismo tiempo ambas oraciones y actuó.
Hoy también atravesamos por dolencias físicas, heridas emocionales, heridas de recuerdos, de traiciones, de experiencias angustiosas. Y hoy, también, el Señor escucha y quiere sanar al que ora con corazón humillado. Él no lo desprecia. Desde esa posición de humildad, dolor, confianza plena es que ambos, Tobías y Sara, han de experimentar la respuesta poderosa de aquel que los ama y se complace en la perseverancia del fiel.
De las lecturas bíblicas podemos reconocer los dones recibidos en oración y que llegan aún en medio de las pruebas, cuando depositamos toda nuestra confianza en la fidelidad del Señor y sus promesas. A cada uno de nosotros se nos llama con un propósito, para una misión de servicio, sanación y de resurrección. En Dios, no hay una oración perdida. De alguna manera u otra Dios se manifiesta en cada uno de nosotros, cada familia, cada matrimonio, sacerdote, religiosa, laico… en fin, en cada persona. El Señor escucha nuestras oraciones y nos motiva a convertir este mundo en un lugar santo porque la creación entera gime con dolores de parto. (Rom 8,22).

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13)✍

Categorías: Nacionales
Etiquetas: La Palabra Diaria
admin:
X

Headline

You can control the ways in which we improve and personalize your experience. Please choose whether you wish to allow the following:

Privacy Settings