EN ARAS DE EXTIRPAR SU UTOPIA,
IMPLORO UN NO ROTUNDO AL MALTRATO
DOMESTICO Y AL FEMINICIDIO"
(Fragmento de otro ensayo) Por: Juan C. Benzán
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Con la certeza de que respecto al asesinato de las heroínas de Salcedo no entra la figura del "feminicidio" porque se trató de un espeluznante crimen de Estado y de que antes de dicho retinto acontecimiento fue vilmente asesinada en el fragor de las luchas independentistas nuestra insuperable heroína y "Madre de la Patria" María Trinidad Sánchez, al igual que otras igualmente valientes olvidadas mujeres de la patria quisqueyana investidas de mayor o igual méritos patrióticos que las inmortales Mariposas de Salcedo; quizás por colisión y colusión, deseando hacerlo, no serán muchos los escritores y mis seguidores que comentarán o reaccionarán públicamente sobre el contexto del presente escrito; pues me asalta la suspicacia de que por razones tácitas la mayoría lo hará en forma privada; máxime, cuando resulta absurdo el símil de las Mirabal con muchas de las desafortunadas víctimas de algunos feminicidios que se producen en la República Dominicana.
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Las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa Mirabal), abrazadas a los sagrados principios de ¨la liberación¨ y no del ¨libertinaje¨, en aras de la libertad de la patria en que nacieron, abrigadas a la sagrada convicción de mujeres auténticas, cabalmente fieles a sus esposos y a los principios éticos morales que norman la dignidad humana, bajo el liderazgo del inmortal Manuel Aurelio ¨Manolo¨ Tavárez Justo (el mártir de Las Manaclas, esposo de María Argentina Minerva Mirabal Reyes de Tavárez), se integraron a la agrupación política antitrujillista 14 de junio, en cuya entidad patriótica eran conocidas como ¨Las Mariposas¨, porque ese seudónimo identificaba a Minerva Mirabal en las acciones conexas con sus actividades políticas en contra del régimen protagonizado por el bestial satanás Rafael Leónidas Trujillo Molina.
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Resulta insoslayable e importante advertir que nuestras inmortales heroínas las hermanas Mirabal o ¨Las Mariposas¨ murieron en defensa de la ¨liberación¨ suyas y de sus parejas, en búsqueda de la ¨la libertad¨ de nuestra mil veces pisoteada patria quisqueyana, cuya suerte hubiese sido muy diferente si abandonando su sagrado principio de dignidad humana y abrazando la aberración del ¨libertinaje femenino¨ en aras de obtener privilegios especiales, hubiesen caído en las despiadadas parcas garras e ínfulas aviesas del sátrapa maniático sexual más retinto y sanguinario registrado en el escalpelo del análisis de la convulsionada historia dominicana—Rafael Leónidas Trujillo Molina—, a quien sus serviles nauseabundos reclutaban de todos los contornos de nuestros pueblos, hermosas señoritas y distinguidas mujeres casadas o no, y se las llevaban como especie de gallinas exentas de dueños para satisfacer el apetito sexual enfermizo del despiadado tirano y el egocentrismo arraigado en el complejo de inferioridad que anidaba en lo más recóndito del alma putrefacta del despiadado dictador, quien según socorridos rumores, cuando se vio afectado de disfunción eréctil (DE) las desvirgaba con los dedos de su mano zurda, pues según nuestro distinguido amigo periodista e intelectual Casandro Fortuna, el maniático vil tirano asesino era zurdo.
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¡No importa que exista o no infidelidad! La separación marital inmediata exenta de rencores y de agravios de cualquier naturaleza es la más inteligente y sana decisión, aunque por razones justificables compartan por algún tiempo el mismo hábitat, pues la infidelidad hace mucho tiempo dejó de existir como figura jurídica y acto punible en las leyes de la República Dominicana, únicamente puede invocarse en su lugar la "incompatibilidad de caracteres" como causal de la disolución del matrimonio (existe además la relación abierta o el matrimonio abierto).
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No existe causa justificable para maltratar y mucho menos para asesinar a una fémina, pues siendo superior al hombre por ser la única dadora de vida humana y por muchas otras razones, la mujer es un ente humano sujeto de derechos y deberes, lo que está muy lejos de ser un objeto de la posesión o propiedad exclusiva de nadie…
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Es innegable que el Estado dominicano ha efectuado cuantiosas inversiones en la defensa de los derechos inalienables de la mujer dominicana; mas, siguen produciéndose con frecuencia el maltrato y los asesinatos de féminas a manos de sus parejas, ex-parejas, novios o ex-novios, porque no se están combatiendo las verdaderas raíces de esos actos abominables, pues un hombre enjaulado en la parca parquedad de su inicuo orgullo se convierte en un animal salvaje, en una bestia furiosa e indomable, pierde la razón y no piensa en el peso de la condena que recae sobre su desgraciado e injustificable acto punible.
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Las autoridades competentes deben educar tanto al hombre como a la mujer sobre cuáles son sus deberes y sus derechos y no conducir de manera irónica a nuestras abnegadas dignas féminas a confundir el loable "Empoderamiento" y la sagrada ¨Liberación Femenina¨ con el parco ¨Libertinaje Femenino¨, lo que sale menos costoso y más fructífero o exitoso. LA LIBERACIÓN FEMENINA ES UN DERECHO SAGRADO QUE HAY DEFENDER A TODA COSTA; EL LIBERTINAJE FEMENINO ES UNA ABERRACIÓN (las mayúsculas son mías). Estos mismos preceptos son aplicables al hombre y a la patria: La libertad es un derecho inalienable del ciudadano, mientras que el libertinaje es una iniquidad.
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No basta con incrementar la pena e invertir en costosos programas auspiciados por carriles y actores hipócritas en la mayoría de los casos, en búsqueda de extirpar de una vez y para siempre el abominable flagelo del ¨Maltrato Sexual¨ y el vil asesinato de nuestras delicadas féminas.
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Es necesario arrojar al suelo ya el ingrato tintero de la literatura amarilla, conceder el mérito de héroe inmortal a nuestro excelso Rufino Antonio de la Cruz Disla— vilmente asesinado por causas análogas ipso facto junto a las gloriosas Hermanas Mirabal— y desenmascarar a los falsos defensores de la mujer dominicana, quienes de manera cínica e inicua, amparados en el neologismo ¨hembrismo¨, en denigración del hombre fungen como defensores auténticos de los derechos inalienables de nuestras sagradas féminas, lo que dista y dicta mucho de la equidad de sexo o ¨equidad de género¨ (como erróneamente se le define en nuestros medios); pues ellos son los primeros que suelen pisotear y mancillar la dignidad de nuestras delicadas valiosas mujeres desde sus privilegiadas posiciones partidarias, gubernamentales y privadas, considerándolas en ocasiones como una simple mercancía que pueden comprar y que en oportunidades compran a cambio de promesas y prebendas o privilegios especiales, bajo el amparo del caudal de su fortuna que no siempre es bien habida, o con el hurto de los recursos del erario público al que tienen o han tenido acceso.
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Hasta que no se tome en consideración el contexto de lo expuesto en párrafos anteriores, la justa ¨LUCHA CONTRA EL MALTRATO A LA MUJER¨ SEGUIRÁ INEFABLEMENTE APARCADA EN EL LÚGUBRE DOMICILIO DE LA UTOPÍA (todas las mayúsculas son mías). Es urgente que la educación sexual se introduzca como asignatura en todos los estamentos educativos de nuestro país y que se deje de discriminar a la mujer por quienes dicen ser sus auténticos defensores, asignándoles cuotas limitadas para los cargos electivos, lo que contradice con creces la cantaleteada mal denominada "equidad de género", puesto que en aras de dicha equidad la mujer como ostentadora de los mismos derechos que tiene el hombre, no debe estar sujeta a ningún límite de cuotas para terciar en todos los eventos electorales; máxime, cuando el caudal de sus méritos o cualidades abrigan la estirpe de su sagrada esencia humana.
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Cónsono con lo expuesto en párrafos precedentes, además de que existen las denominadas relaciones sexuales abiertas entre parejas, como lo he explicado aquí, la infidelidad no constituye un acto punible porque hace tiempo dejó de existir como figura jurídica en la legislación dominicana y como causal de la disolución del divorcio debe invocarse en su lugar la "incompatibilidad de caracteres", no existe infidelidad cuando el amor termina y cualquiera de los miembros de la pareja se separa en búsqueda de otro amor que satisfaga sus íntimos deseos y legítimas aspiraciones humanas; mas, tiene una acepción contraria susceptible de ser aplicable al efecto de lo Erga Omnes (en materia jurídica es inherente a la aplicación de una norma, un acto o un contrato; es decir, un derecho aplicable "respecto de todos" o "frente a todos), cuando cualquiera de los miembros de la pareja persiste en mantener relaciones sexuales con su pareja marital y al mismo tiempo a escondidas con otros seres humanos adicionales a dicha pareja, fingiendo un amor inexistente que ronda las riberas abyectas de la traición y del engaño a quien comparte la relación marital o conyugal dentro o fuera del hogar, lo que no justifica en modo alguno el maltrato doméstico y mucho menos el feminicidio o femicidio; pues la separación en tiempo oportuno es la más loable y atinada solución.
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Por otra parte; conforme con la socorrida sentencia aplicable al derecho jurídico, la cual reza, "es preferible un culpable libre que un inocente en la cárcel", estimo que en aras de la justa administración y aplicación de justicia, las autoridades competentes deben indagar bien sobre la veracidad de las acusaciones y querellas relacionadas con el maltrato doméstico en cualesquiera de sus fatídicas facetas, condenar en tiempo oportuno mediante el debido proceso al auténtico actor del hecho punible y de manera análoga a la querellante o denunciante que por macabros falsos motivos e intereses espurios miente al invocar hechos no ocurridos, cuya actitud y aptitud se ha venido utilizando con cierta frecuencia como un medio comercial en aras de obtener beneficios pecuniarios, de manchar la buena honra de reconocidos ciudadanos, o en pos de poder cristalizar otros fines que he preferido soslayar en los surcos de este fructífero medio de comunicación.
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Aunque respeto lo que establece la ley y cualquier dogma o doctrina religiosa al respecto, me resulta oportuno apuntar que los contratos pueden ser rescindidos por la violación de una o más causas contenidas en las cláusulas preceptuadas en su contexto integral o vinculante; mas considero que el ¨matrimonio es un solemne acto contractual¨ que puede rescindirse por decisión unilateral de cualquiera de las partes sin alegar causa(s) o por violación a lo contratado en dicho acto, porque considero más pecaminoso vivir atado en pareja bajo el vínculo de la pantalla de una falsa unión o irónico matrimonio y mantener al mismo tiempo de manera frecuente relaciones sexuales con otras personas fuera de la pareja.
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Dictamino que jamás debe el hombre maltratar y mucho menos asesinar a su pareja, lo que también es aplicable a la mujer como tal. Lo correcto es extinguir de una vez y para siempre la relación reflejada de manera hipócrita en su esencia inexistente, desdibujada en el soporte de los absurdos u oscuros marcos gravitando sobre el espejo de una absurda perversa pantalla innecesaria.
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Prof. Juan C. Benzán
San Juan de la Maguana.