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El Señor es clemente y misericordioso

LA PALABRA CADA DÍA

IV Sema de Cuaresma

“SEÑOR, CREO, PERO AUMENTA MI FÉ”

Miércoles, 18 de marzo de 2026

Color: MORADO

Primera Lectura: Is 49,8-15
Lectura del Profeta Isaías

Así dice el Señor: «En el tiempo de gracia te he respondido, en día de salvación te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo: para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: «¡Salgan!» A los que están en tinieblas: «Vengan a la luz». Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol, porque los conduce el Compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos y mis senderos se nivelarán. Mírenlos venir de lejos, mírenlos, del Norte y del Poniente, y los otros del país de Sinim.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; rompan a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo, se compadece de los desamparados. Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado». ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré».

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 144,8-9.13cd-14.17-18
R/. El Señor es clemente y misericordioso

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R/.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R/
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio: Jn 5,17-30
Lectura del Santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo violaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: «Se lo aseguro: el Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para su asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Se lo aseguro: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no será condenado, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Les aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del Hombre.
No les sorprenda que venga la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de condena. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor


“SEÑOR, CREO, PERO AUMENTA MI FÉ”

CREER en Jesús y en el que lo ha enviado es la clave para ganar la vida eterna. Eso nos dice el Evangelio de hoy, de modo que no hay secreto, está revelada la clave para el premio mayor de salvación, la vida eterna. La dificultad se presenta cuando decidimos creer en cualquier otra cosa: nuestras propias fuerzas, en palabras de hombres, en los signos zodiacales, en adivinos, en la IA y otras tantas opciones de medias verdades. Peor aún si lo que decidimos es no creer en nada ni en nadie, o, a causa de la tribulación abandonamos aquello en lo que hemos creído y dejamos endurecer nuestro corazón o abandonamos los valores en los que hemos sido instruidos.
CREER en Jesús y en el que lo ha enviado es una gracia abierta a todos aquellos que sinceramente buscan al Señor y lo invocan de todo corazón. Creer es don divino y está en nosotros cultivarlo en todo tiempo con el auxilio siempre necesario del Espíritu Santo.
CREER en las promesas del Señor, en las afirmaciones y la fidelidad del Señor son un estímulo que nos ayudan a mantener nuestra vista puesta en Dios, norte que nos sostiene a pesar de los signos de los tiempos que vivimos.
El profeta Isaías consigna una de las más hermosas lecturas que podemos tener acerca de la fidelidad del Señor y la alianza que el Dios de los ejércitos decidió hacer con su pueblo escogido: «En el tiempo de gracia te he respondido, en día de salvación te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo: para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: «¡Salgan!» A los que están en tinieblas: “Vengan a la luz.” Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol, porque los conduce el Compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos y mis senderos se nivelarán».
CREER es el punto de partida del camino y la meta de salvación, ese camino que Jesús vino a mostrarnos y que conquistó para nosotros con su muerte de cruz. Vamos a abrir nuestros corazones, nuestra mente, vamos a afirmar nuestra voluntad para que podamos andar en el camino creyendo en lo que Dios nos ha prometido, creyendo en que podemos, en obediente amor, someter nuestra voluntad a la voluntad del Padre Celestial, anhelando trabajar para formar en nuestro ser la imagen de Cristo.
SEÑOR, CREO, PERO AUMENTA MI FÉ, nuestra fe, para que formemos parte del grupo que el profeta anunció que vienen de todas partes en búsqueda del Señor: «Mírenlos venir de lejos, mírenlos, del Norte y del Poniente, y los otros del país de Sinim».

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍

Categorías: Nacionales
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