LA PALABRA DIARIA
Sábado, XXII Semana. Tiempo ordinario
Color: VERDE
4 de septiembre de 2021
Primera lectura: Col 1,21-23
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses
Hermanos: Antes estaban también ustedes alienados de Dios y eran enemigos suyos por la mentalidad que engendraban sus malas acciones; ahora en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, han sido reconciliados y Dios puede admitirlos a su presencia como a un pueblo santo sin mancha y sin reproche. La condición es que permanezcan cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza que escucharon en el Evangelio. Es el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui asignado a su servicio.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 53,3,4.6 y 8
R/. Vean que Dios es mi auxilio.
Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder. Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras. R/.
Pero Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre que es bueno. R/.
Evangelio: Lc 6,1-5
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano.
Unos fariseos les preguntaron: ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido? Jesús les replicó: ¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados– que sólo pueden comer los sacerdotes–, comió él y les dio a sus compañeros.
Y añadió: El Hijo del Hombre es señor del sábado.
Palabra del Señor
“El Hijo del hombre es señor del sábado” (Lc 6, 1-5)
En la primera lectura, Pablo nos hace ver que la muerte de Cristo ha traído la reconciliación entre los colosenses, ocasionando por lo tanto un cambio profundo, ya que de enemigos han pasado a ser santos, puros e irreprochables ante Dios. Se nos invita a permanecer cimentados en la fe y la esperanza, fruto del Evangelio predicado y en el cual Pablo se reconoce como servidor.
Si reflexionamos sobre nuestra situación hoy vemos que la fe y la esperanza son actitudes y vivencias que necesitamos en el mundo de hoy para seguir adelante, para predicar y aceptar la Palabra de Dios y para hacernos servidores de esta causa del Evangelio. No podemos dejar de esforzarnos, ni dejar de pedir al Señor las fuerzas que necesitamos para hacer realidad una experiencia profunda de encuentro con Cristo. El Salmo 53 nos invita a la petición de ayuda; por eso, nos hacemos eco uno de sus versículos: “Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras”.
En el Evangelio de Lucas se nos plantea el tema de las quejas del judaísmo con relación a la práctica del descanso del sábado. Lucas nos presenta que ante esa situación Jesús se impone con su autoridad.
El pasaje bíblico concluye con la siguiente expresión: el Hijo del hombre es señor del sábado y, por lo tanto, relativiza los ritos de la ley judía y con esas palabras deja claro que las personas que lo siguen no tienen que obedecer esas prácticas del judaísmo.
Muchas veces nosotros, en la vida cristiana, absolutizamos los ritos y prácticas y no tenemos la libertad para relativizarlas, para encontrarnos más de cerca con el Señor en nuestro seguimiento de Jesús.
(Guía mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍