Hoy, más allá de los megavatios y los embalses de Jiguey y aguacate, debemos mirar a EGEHID como una entidad de desarrollo integral. La visión de su administración, la promoción de infraestructura social, la implicación directa en proyectos como la carretera Cambita–Los Cacaos, puentes en el municipio de los Cacaos y la coherencia con la Ley que declara a San Cristóbal ecoturística, convierten a esta gestión en un modelo de cómo una institución pública puede articular energía, producción, trabajo comunitario y turismo sustentable en una sola estrategia.
Desde su creación mediante el Decreto No. 628-07, el 2 de noviembre de 2007, la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) nació como una entidad pública con un propósito definido de generar energía eléctrica a partir de fuentes hidroeléctricas y administrar las centrales que aprovechan los recursos hídricos de la República Dominicana. Esta creación formó parte de un proceso de reestructuración del sector eléctrico dominicano dispuesto por la Ley General de Electricidad No. 125-01 impulsada en el gobierno del presidente Hipólito Mejía para modernizar el sistema eléctrico nacional.
Durante casi dos décadas, EGEHID ha cumplido con la misión de administrar, operar y expandir las centrales hidroeléctricas del país y ha sido pieza fundamental en garantizar el recurso energético limpio para amplias regiones, incluyendo la provincia de San Cristóbal y la ciudad capital.
No obstante, aunque su estructura administrativa y técnica ha sido estable en materia energética, solo en los últimos años se ha observado una visión verdaderamente transformadora que vincula la infraestructura básica con el desarrollo social, productivo y turístico de las zonas donde operan sus complejos hidroeléctricos.
Una nueva era con visión de desarrollo integral
El ingeniero Angel Rafael Salazar Rodriguez, designado como administrador general de EGEHID mediante el decreto 343-20 en agosto de 2020, ha sido clave en la redefinición del papel de la institución.
Salazar no ha sido un administrador más del aparato estatal; ha sido el primero en poner en marcha una visión amplia de gestión que va más allá de la mera producción de energía. Bajo su dirección, EGEHID no solo ha impulsado proyectos de repotenciación, modernización y diversificación de la matriz energética, incluyendo iniciativas de hidrobombeo, eólica y solar, sino que ha consolidado un enfoque de desarrollo social y de infraestructura que ha llegado hasta obras comunales, carreteras y proyectos de impacto en comunidades rurales. Tal enfoque ha sido reconocido por diversos sectores, como la Cámara de Comercio y Producción de San Cristóbal, que en 2025 premió al ingeniero Salazar por su “extraordinaria contribución al desarrollo integral de la provincia” gracias a obras que fortalecen el progreso sostenible de la región.
La carretera Cambita-Los Cacaos el nuevo eje del desarrollo.
En este contexto, la reconstrucción y ampliación de la carretera Cambita–Los Cacaos representa mucho más que una obra de infraestructura vial que se esperaba por más de 40 años; es la materialización práctica de una visión estratégica que une.
*La energía limpia que aporta la hidroeléctrica al sistema nacional.
*El desarrollo productivo de comunidades agrícolas.
La conectividad social y territorial.
*Y ahora, un nuevo enfoque de ecoturismo sostenible que refuerza la identidad natural de la región.
Este proyecto, impulsado con recursos y planificación institucional, no solo facilita el tránsito técnico entre complejos hidroeléctricos y zonas rurales, sino que abre un corredor que puede dinamizar el turismo de naturaleza con la misma intensidad con la que impulsa la productividad y la movilidad regional.
San Cristóbal como provincia ecoturística, una ley que ya es realidad
A este nuevo enfoque de EGEHID se suma un acontecimiento histórico para la provincia, la promulgación de la Ley 40-23, impulsada por el senador Franklin Rodríguez y ratificada por el presidente Luis Abinader, que declara a San Cristóbal como provincia ecoturística.
Esta ley no solo reconoce el valor natural y cultural de San Cristóbal, sino que crea el Consejo de Desarrollo Ecoturístico de la provincia y establece un marco institucional y presupuestario para promover proyectos sostenibles que potencien la economía local conservando su riqueza ambiental. La combinación de esta norma y la obra vial que hoy se construye con visión integradora demuestra que el desarrollo se puede orientar de manera holística, no aislada en un solo sector. En lugar de ver la hidroeléctrica como un aparato técnico distante de las necesidades comunitarias, esta gestión ha decidido incluir a la gente, sus caminos y su entorno natural como parte del proyecto de nación.
Hoy, más allá de los megavatios y los embalses de Jiguey y aguacate, debemos mirar a EGEHID como una entidad de desarrollo integral. La visión de su administración, la promoción de infraestructura social, la implicación directa en proyectos como la carretera Cambita–Los Cacaos, puentes en el municipio de los Cacaos y la coherencia con la Ley que declara a San Cristóbal ecoturística, convierten a esta gestión en un modelo de cómo una institución pública puede articular energía, producción, trabajo comunitario y turismo sustentable en una sola estrategia. En esa confluencia de realidades es donde radica el valor histórico de esta etapa: no solo se construye una carretera, se construye futuro para una provincia entera.
Por Milquiades Mejia