LA PALABRA DIARIA
Feria Privilegiada de Adviento
“Dios se acuerda de su misericordia y sigue haciendo obras grandes” (Lc 1, 39-45)
Color: MORADO
Miércoles, 22 de diciembre de 2021
Primera lectura: I Sam 1,24-28
Lectura del primer libro de Samuel
En aquellos días, llevó Ana a Samuel a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un toro de tres años, medio quintal de harina y un pellejo de vino. El muchacho era pequeño.
Mataron el toro y presentaron el niño a Elí. Ana dijo: «Señor mío, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, suplicando al Señor. Por este niño suplicaba y el Señor me ha concedido lo que pedía, por eso yo también se lo cedo al Señor y quedará cedido al Señor mientras viva.» Y adoraron allí al Señor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 1 Sam 2, 1.4-5-6-7.8
R/. “Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador”
Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. R/.
Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía. R/.
El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. R/.
Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria; pues del Señor son los pilares de la tierra y sobre ellos afianzó el orbe. R/.
Evangelio: Lc 1, 46-56
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor
“Dios se acuerda de su misericordia y sigue haciendo obras grandes” (Lc 1, 39-45)
El evangelio de hoy nos ofrece el sublime canto de María. Es un himno de citas del Antiguo Testamento donde María aparece representando al pueblo piadoso que fue fiel a Dios y que confía en Él más que en sus propias fuerzas o en las glorias humanas. Aquí nos invita a liberar nuestro corazón en la oración de alabanza: Mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. Toda su grandeza es don de Dios y debe culminar gozosamente en canto de alabanza.
Este cántico nos descubre que sólo Dios es la riqueza verdadera. Sólo abriéndose a la hondura de Dios y de su amor la humanidad llega a convertirse en rica. Isabel cantó la fe de María con unas expresiones como no se han hecho a otro ser humano. La proclamó dichosa, feliz, bienaventurada, a lo que María respondió cantando la grandeza de Dios porque ha hecho en ella grandes obras. Así brotó el Magníficat, el canto de María por el que se hace solidaria con su pueblo y con toda la humanidad.
Los entendidos en Sagradas Escrituras analizan el canto de María en dos partes. La primera: Siendo María la pobre, la pequeña esclava del Señor, pone de relieve el contraste entre su pequeñez y la grandeza de Dios. La nada que es ella y el todo que es Dios, el vacío que es la doncella y la plenitud que es su Dios, son la mayor maravilla. Esa realidad provoca la alegría presente y la futura felicitación de todas las generaciones. El autor de todo, el Poderoso, santo, misericordioso con los que le son fieles.
Además, María, en la segunda parte de su Magníficat, dirige su mirada al mundo, al de entonces, al de ahora y al de todos los tiempos y que es el escenario de lo que Dios ha realizado en la humanidad. Ella capta y expresa en sus palabras, la mentalidad de Dios: “El escoge a los humildes y a los pobres y, por el contrario, abaja a los poderosos y soberbios. Dios se acuerda de su misericordia y sigue haciendo “obras grandes” porque es el Poderoso. ORACIÓN: Mi alma proclama siempre tu grandeza.
(Guía mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍