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“Dios es mi refugio en el peligro” (Sal 58, 17-8).

LA PALABRA DE CADA DÍA

XVII Semana Tiempo Ordinario

“Dios es mi refugio en el peligro” (Sal 58, 17-8)

Color: VERDE

Miércoles, 27 de julio del 2022

Primera lectura: Jr 15, 10.16-21
Lectura del Profeta Jeremías

Ay de mí, ¡madre mía!, ¿por qué me diste a luz? Soy hombre que trae líos y contiendas a todo el país. No les debo dinero, ni me deben; ¡pero todos me maldicen!
Cuando me llegaban tus palabras, yo las devoraba. Tus palabras eran para mí gozo y alegría, porque entonces hacías descansar tu Nombre sobre mí, ¡oh Yavé Sebaot! Yo no me sentaba con otros para bromear, sino que, apenas tu mano me tomaba, yo me sentaba aparte, pues me habías llenado de tu propio enojo. ¿Por qué mi dolor no tiene fin y no hay remedio para mi herida? ¿Por qué tú, mi manantial, me dejas de repente sin agua?
Entonces Yavé me dijo: «Si vuelves a mí, yo te haré volver a mi servicio. Separa el oro de la escoria si quieres ser mi propia boca. Tendrán que volver a ti, pero tú no volverás a ellos. Haré que tú seas como una fortaleza y una pared de bronce frente a ellos; y si te declaran la guerra, no te vencerán, pues yo estoy contigo para librarte y salvarte.
Te protegeré contra los malvados y te arrancaré de las manos de los violentos»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 58,2-3.4-5a.10-11.17.18
R/. Dios es mi refugio en el peligro

Líbrame de mi enemigo, Dios mío, protégeme de mis agresores; líbrame de los malhechores, sálvame de los hombres sanguinarios. R/.
Mira que me están acechando y me acosan los poderosos. Sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, sin culpa mía, avanzan para acometerme. R/.
Estoy velando contigo, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar; que tu favor se adelante, oh Dios, y me haga ver la derrota del enemigo. R/.
Yo cantaré tu fuerza, por la mañana aclamaré tu misericordia: porque has sido mi alcázar y mi refugio en el peligro. R/.
Y tañere en tu honor, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar. R/.

Evangelio: Mt 13, 44-45
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra».

Palabra del Señor


“Dios es mi refugio en el peligro” (Sal 58, 17-8)

Desde pequeño siempre tuve una relación muy especial con mi padre y su amor hacia mí, el cual se manifestaba de diferentes formas. Lo percibía a través de su protección, su guía, y su presencia en las diferentes áreas de mi vida. Cuando pienso en todas esas expresiones de amor, lo más importante era la sensación de seguridad que sentía con su cercanía, su acompañamiento y sus palabras de guía. Aun de adultos, en mis momentos de tensión laboral o familiar, acostumbraba siempre a visitar mi casa paterna, ya que el hecho de sentarme a conversar con él producía en mí el sentimiento de que todo estaría bien.
Estoy seguro que esta experiencia no es la de todos los seres humanos respecto a sus padres terrenales. El Reino de Dios, quien es Padre, se trata exactamente de saber que, a pesar de lo que pueda estar pasando en nuestras vidas, en su presencia estamos seguros y podemos mirar el futuro con esperanza.
Leemos en Jeremías la naturaleza humana en sus momentos más profundos de crisis, donde cuestionamos hasta nuestra mera existencia. El profeta se enfrentó a la realidad que le imponía su misión, de anunciar verdades que el mundo de ayer y de hoy no quiere que le digan. Vivir según la verdad de Dios y ser fieles a su palabra puede generar persecuciones, humillaciones, cansancio, críticas y todo esto inquieta y mortifica nuestra alma humana.
Vivimos en un mundo inmerso en valores contrarios a Dios, que promueve el egoísmo, la vanidad, la avaricia, la lujuria, etc. Todos estos antivalores producen diferentes clases de injusticias y distorsiones de lo que es el mundo que Dios pensó para nosotros, sin hambruna, falta de respeto a los padres, desigualdad social, divisiones, guerras, explotación de niños, trata de seres humanos. Esa percepción del mundo de espaldas al Señor y como lo sentimos se refleja en el grito de Jeremías “¿Por qué mi dolor no tiene fin y no hay remedio para mi herida? ¿Por qué Tú, mi manantial, me dejas de repente sin agua?”
Cuando Jeremías ora, el Señor le recuerda que su protección está en volver a Él y lo invita a cantar como el salmista “Dios es mi refugio en el peligro”. Hermanos en esos momentos difíciles el Señor te recuerda que Él es tu fortaleza y tu protección, así como todo buen padre protege y batalla a tu lado.
En el Evangelio se nos explica cómo sentirnos en el dominio de Dios Padre, y en su reino, es sabernos en su presencia. El reino es Dios con nosotros. Es para aquellos que estemos dispuestos a venderlo todo por Él. Cuando estamos en su presencia nos sentimos seguros, en paz, plenos y satisfechos. No importa lo que estemos atravesando si estamos en la presencia de Dios podremos sobrellevarlo.
Hermanos, ¿qué precio tiene esta paz y alegría que solo viene de Dios y es a prueba de cualquier calamidad? ¿Cuál de nuestras propiedades más valiosas puede pagar esta certeza de que Dios está de nuestro lado y nos protege?
¡Estemos dispuestos siempre a darlo todo por el reino de Dios!

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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