LA PALABRA CADA DÍA
XXVII Semana. Tiempo Ordinario
“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa… solo Dios basta”
Jueves, 16 de octubre del 2025
Color: VERDE o BLANCO
Primera lectura: Rom 3,21-30a
Lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos
Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre.
Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, demostrándose a sí mismo justo y justificando al que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 129,1-2.3-4.5
R/. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. R/.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. R/.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor. R/.
Evangelio: Lc 11,47-54
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de ustedes, que edifican mausoleos a los profetas, después que sus padres los mataron! Así son testigos de lo que hicieron sus padres, y lo aprueban; porque ellos los mataron, y ustedes les edifican sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, se lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley, que se han quedado con la llave del saber; ustedes, que no han entrado y han cerrado el paso a los que intentaban entrar!» Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.
Palabra del Señor
“Han ahogado la palabra de Dios”
Por la fe nos movemos hacia Dios y a los demás. San pablo explica que en Dios quien se acercó por su hijo a la humanidad, solo creyéndole acogemos la salvación, que es gratis. Expone que la fe es el primer movimiento para llegar a Jesús y a su Palabra. La fe es el primer paso a la vida nueva que nos trajo. Al que hace de Jesús el sentido de su vida realiza, en obras, todo bien como lo hizo Él. Dado este primer paso creerle a Jesús, continua caminando para que esta fe se vea, se mueva y se realice la misión de elevar al hombre para su salvación eterna. La fe es dinámica por las obras no es estática esperando solo la acción de Dios.
Jesús en el Evangelio acusa a los saduceos y doctores de la ley porque han puesto la salvación en el actuar humano, las obras, siendo un don, un regalo de vida para el que acoge su enviado. Han ahogado la palabra de Dios con prescripciones humanas. Hoy celebramos la memoria litúrgica de Santa Margarita Alacoque que dio una gran importancia en el desarrollo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, dando sentido a la fe encarnada por la misericordia de Dios. Esta mujer por su fe animó a los creyentes para no quedarse en el mero decir y hablar de la fe sino en manifestarla mostrándola en su vida por la caridad y el servicio.
No basta con decir que tengo fe, tiene que dar frutos, como dice Santiago: ¨La fe sin obra está muerta¨ (Stgo 2,17-19). La fe nos hace creyente, las obras nos hacen misioneros; este binomio hace al discípulo, nos hace cristianos. ¡Que el señor nos enseñe a ser misioneros de su corazón misericordioso! Para el hombre de fe ser misionero es su obrar. Sagrado Corazón de Jesús has mi corazón semejante al tuyo, misionero.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13)✍