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“Con inefable amor de madre” (Lc 7,24-30): La Palabra del Jueves, aquí 👇

LA PALABRA DIARIA

Jueves, III Semana. Tiempo de Adviento

Color: MORADO

16 de diciembre de 2021

Primera lectura: Is 54,1-10
Lectura del Profeta Isaías

Alégrate, la estéril, que no dabas a luz, rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores: porque la abandonada tendrá más hijos que la casada –dice el Señor–. Ensancha el espacio de tu tienda, despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, hinca bien tus estacas, porque te extenderás a derecha e izquierda. Tu estirpe heredará las naciones y poblará ciudades desiertas. No temas, no tendrás que avergonzarte, no te sonrojes, que no te afrentarán. Olvidarás la vergüenza de tu soltería, ya no recordarás la afrenta de tu viudez. El que te hizo te tomará por esposa: su nombre es Señor de los ejércitos. Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra. Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada –dice tu Dios–. Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero –dice el Señor, tu redentor–. Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará –dice el Señor que te quiere–.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 29, 2.4.5-6.11-12ª y 13b
R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

Tañan para el Señor, fieles suyos, den gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R/.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí, Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas; Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio: Lc 7, 24-30
Lectura del santo evangelio según san Lucas

Cuando se marcharon los mensajeros de Juan, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: «¿Qué salieron a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con lujo? Los que se visten fastuosamente y viven entre placeres están en los palacios. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, les digo, y más que profeta. Él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti para que prepare el camino ante ti." Les digo que entre los nacidos de mujer nadie es más grande que Juan. Aunque el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él.»
Al oírlo, toda la gente, incluso los publicanos, que habían recibido el bautismo de Juan, bendijeron a Dios. Pero los fariseos y los maestros de la ley, que no habían aceptado su bautismo, frustraron el designio de Dios para con ellos.

Palabra del Señor


“Con inefable amor de madre” (Lc 7,24-30)

Una semana antes de la Nochebuena celebramos, con ternura y con fe, la Expectación del parto de Nuestra Señora la Virgen María.
La Expectación del parto, se origina, nace, en la religiosidad navideña del pueblo cristiano. La Virgen María es una de las tres figuras que iluminan este tiempo litúrgico de Adviento: las otras dos son Isaías y Juan Bautista. En realidad, siempre es Adviento para el cristiano, pero, en estos días, la Palabra de Dios nos lo advierte una y otra vez para que vivamos en esperanza, en expectación del advenimiento, de la llegada de Cristo, el Señor. La esperanza cristiana es una esperanza bien fundada en la Palabra de Dios. En la Palabra que se hizo carne en las entrañas de la Virgen María.
Es aquella misma esperanza con la que la Virgen madre esperó, “con inefable amor de madre”, dar a luz al Salvador del mundo. Ella sentía en sus entrañas cómo se iba realizando poco a poco esta esperanza. Bueno será evocarla en este día de Adviento, iluminado todo él por la figura de María, ya a las puertas mismas del portal de Belén.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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