LA PALABRA DIARIA
Viernes, XXXII Semana. Tiempo ordinario
Color: ROJO
12 de noviembre de 2021
Memoria Obligatoria: San Josafat, Obispo y Mártir
Primera lectura: Sab 13,1-9
Lectura del libro de la Sabiduría
Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo.
Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el autor de la belleza. Y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los
hizo. Pues por la magnitud y belleza de las criaturas, se percibe por analogía el que les dio el ser.
Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bueno lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables, pues, si lograron saber tanto, que fueron capaces de desvelar el cosmos, ¿cómo no descubrieron antes a su Señor?
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 18,2-3.4-5
R/. El cielo proclama la gloria de Dios
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos; el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R/.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.
Evangelio: Lc 17, 26-37
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre.
Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acuérdense de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará.
Les digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?» Él contestó: «Donde está el cadáver se reunirán los buitres.»
Palabra del Señor
“Cómo debemos estar preparados: ¡viviendo el amor en FAMILIA” (Lc 17, 26-37)
Hoy el libro de Sabiduría llama “vanos” a todos los hombres que ignoraban a Dios. “Vanos” porque eran vacíos, sin fundamentos, sin profundidad espiritual, superficiales. Pudiéramos decir que eran insensatos. Sí. Insensatos, faltos de sensatez, de sabiduría, que hacían dioses de los astros, del fuego, del viento, de las aguas, ignorando que todo esto tuvo su Creador: ¡Dios!…
Todavía hoy persisten los vanos, los insensatos. Hay quienes niegan la existencia de Dios.
Y qué decir de los que cada mañana, al abrir el periódico, van presurosos a leer lo que les depara el “horóscopo”. ¡Vanos! ¡Insensatos!
Vanos e insensatos los que dicen no necesitar de un sacerdote para acudir al sacramento de la reconciliación, los que rehúyen sus responsabilidades esponsales y no viven de acuerdo con las promesas que un día se hicieron ante el altar, los que promueven la corrupción, el libertinaje, la delincuencia, la drogadicción, el aborto, las relaciones sexuales fuera del matrimonio, los que promueven y defienden leyes que atentan contra el orden divino y la unidad de la familia. Los que defienden la mal llamada ideología de género que quieren imponernos.
Vanos e insensatos los que abusan de los más débiles y carentes de protección social; quienes pagan sueldos injustos y explotan a los trabajadores; quienes se llaman cristianos y no se preocupan por mejorar la situación del país, sobre todo de los más pobres; los que venden sentencias judiciales y los que se escudan en posiciones electivas para delinquir.
Muchos son insensatos conscientes, frecuentes, y recurrentes, sin ningún remordimiento, ni temor de Dios. Otros en cambio lo son de hecho, pero no serían tan condenables o reprochables porque “tal vez andan desorientados, buscando y queriendo encontrar a Dios” (Sab 13,6). Y aquí, tú y yo, estamos llamados a jugar un papel importante: llevar el amor de Dios a este hermano que está buscando de Él.
Tú y yo también tenemos nuestro nivel de insensatez. Hagámonos consciente de ella y superémosla para experimentar el amor pleno de Dios y tener la fortaleza de llegar a otros que necesitan de Él.
Jesús nos enseña que sólo la persona que es capaz de darse por entero a los demás se puede sentir realizada. Jesús nos pide que estemos alertas y preparados para que no nos sorprenda la muerte sin haber entrado en el Reino de Dios. Para esto sólo hay que amar: “El que ama encuentra el sentido de la vida”.
¡Estemos pues, prevenidos! No sabemos ni el día ni la hora, pero sí sabemos cómo debemos estar preparados: ¡viviendo el amor en FAMILIA y honrando a nuestro padre y a nuestra madre! ¡Amén!
(Guía mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍