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"Auméntanos la fe”

LA PALABRA CADA DÍA

XXXII Semana. Tiempo Ordinario

"Auméntanos la fe”

Lunes, 11 de noviembre del 2024

Color: BLANCO

Primera lectura: Tit 1,1-9
Comienzo de la Carta de San Pablo a Tito

Pablo, siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo, para promover la fe de los elegidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, según nuestra religión y la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, había prometido esa vida desde tiempos inmemoriales; al llegar el momento, la ha manifestado abiertamente con la predicación que se me ha confiado, según lo dispuso Dios, nuestro Salvador.
Querido Tito, verdadero hijo mío en la fe que compartimos: te deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Salvador nuestro. Mi intención al dejarte en Creta era que pusieras en regla lo que faltaba y establecieses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di. El candidato, que sea un hombre sin tacha, fiel a su única mujer, con hijos creyentes, que no sean indóciles ni acusados de mala conducta. Porque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable, no arrogante ni colérico, no dado al vino ni pendenciero, ni tampoco ávido de ganancias poco limpias. Al contrario, ha de ser hospitalario, amigo de lo bueno, de sanos principios, justo, fiel, dueño de sí. Debe mostrar adhesión a la doctrina cierta, para ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 23,1-2.3-4ab.5-6
R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. R/.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. R/.
Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio: Lc 17,1-6
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tengan cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás».
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe».
El Señor contestó: «Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’. Y los obedecería».

Palabra del Señor


"Auméntanos la fe”

Hoy Jesús nos alerta sobre tres situaciones que pueden afectar nuestro crecimiento espiritual: escándalo, perdón y fe.
Estamos llamados a evitar el “escándalo”. Jesús dijo a sus discípulos “Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!” Y continúa diciendo… “Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar”.
El escándalo es aquello que hace que una persona tropiece y caiga; y a nivel de fe, significa aquello que desvía a la persona del buen camino que es Jesús. Lo triste es que en muchas ocasiones el escándalo está en nuestras casas, cuando como esposos y como padres no nos amamos lo suficiente, cuando nos gritamos, cuando nuestras vidas como esposos no es un reflejo del amor de Dios. Escandalizamos a nuestros hijos cuando somos intolerantes, les hablamos en mal tono; no los corregimos, más bien les gritamos logrando con esto que ellos se sientan amargados y desprotegidos y rechazados.
Hoy tenemos la oportunidad de preguntarnos: ¿he sido alguna vez motivo de escándalo para mi prójimo? Si así ha sido, en este mismo Evangelio Jesús nos da la oportunidad de reconstruir las relaciones que hemos dañado, atraer de nuevo a quienes hemos escandalizado. Y es a través del perdón.
¿Cuántas veces debo perdonar a mi esposo o esposa, hijo o hija, padre o madre, que no me da suficiente muestra de cariño; que me abochorna, que me hace caer? o ¿cuántas veces debo perdonar a ese hijo o hija, padre o madre, esposo o esposa que es mi vergüenza, que ha sido motivo de escándalo para la familia? Jesús es claro. Dice: “¡setenta veces siete!”.
Cuando hemos vivido situaciones de dolor por las ofensas, cuando pensamos que es irreconciliable mi situación con esa persona que me ha ofendido, setenta veces siete puede resultarnos ¡sencillamente imposible!
Por esta razón debemos prestar atención a la petición que le hacen los apóstoles al Señor: “Auméntanos la fe”. Pareciera que ellos quieren cambiarle la conversación a Jesús cuando Él les habla de escándalo y de perdón. Pero ciertamente que, para llevar una vida moderada, sin escándalos, pero sobre todo para poder perdonar, se requiere que estemos firmes y fuertes en la fe.
La fe es un don gratuito por parte de Dios. Este don inestimable podemos perderlo con facilidad si no lo cultivamos y cuidamos permanentemente. Para vivir, crecer y perseverar en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios. La fe, que hoy pedimos al Señor, tal y como la pidieron los apóstoles, es lo que nos va a permitir salir del malestar y el enojo que nos provoca la ofensa reiterativa de un amigo, un hermano, un compañero de trabajo; y por qué no, un hijo, hija, esposo o esposa, padre o madre. Los apóstoles, al pedirle la fe al Señor, estaban inconscientes que ésta reorientaría sus vidas, las edificaría sobre la roca firme y los guiaría por el camino del amor. De esta manera, como nos dijo en una ocasión el Papa Benedicto XVI, “la fe (fiarse de Cristo, acogerlo, dejar que nos transforme, seguirlo sin reservas) hace posible las cosas humanamente imposibles, en cualquier realidad”. Recordemos que para Dios nada es imposible (Lc 1,37).
Pidamos al Señor, que nos renueve en la gracia de la fe, para que podamos aprender a amar más y mejor; para no provocar mal a nadie, para ser generosos y misericordiosos a la hora de perdonar a los demás y apoyarnos en la oración para fomentar la unidad familiar. Que así sea.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍

Categorías: Nacionales
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