LA PALABRA DIARIA
Martes, IX Semana. Tiempo Ordinario
Memoria Obligatoria: San Justino, Mártir
Color: ROJO
1 de junio de 2021
Primera Lectura: Tb 2, 10-23
Lectura del libro de Tobías
Un buen día, Tobías, cansado de tanto enterrar, regresó a su casa, se tumbó al pie de la tapia y se quedó dormido; mientras dormía, le cayó en los ojos excremento caliente de un nido de golondrinas y se quedó ciego. Dios permitió que le sucediese esta desgracia para que, como Job, diera ejemplo de paciencia.
Como desde niño había temido a Dios, guardando sus mandamientos, no se abatió ni se rebeló contra Dios por la ceguera, sino que siguió imperturbable en el temor de Dios, dándole gracias todos los días de su vida.
Y lo mismo que a Job le insultaban los reyes, también los parientes y familiares de Tobías se burlaban de él y le decían: —Te ha fallado la recompensa que esperabas cuando dabas limosna y enterrabas a los muertos.
Pero Tobías respondía: —No digan eso, que somos descendientes de un pueblo santo y esperamos la vida que Dios da a los que perseveran en su fe.
Ana, la mujer de Tobías, iba todos los días a hacer labores textiles para ganarse el sustento con el trabajo de sus manos. Un día le dieron un cabrito y se lo llevó a casa. Su marido, al oír los balidos, dijo: — ¿No será acaso robado? Devuélveselo a sus dueños, porque no podemos comer, ni siquiera tocar nada robado.
Su mujer replicó enfadada: —Sí, tu esperanza se ha visto frustrada; ya ves de lo que te ha servido hacer limosnas. Y continuó ofendiéndole con estas palabras y otras por el estilo.!»
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 111,1-2.7-8.9
R/. El corazón del justo está firme en el Señor
Dichoso el que teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R/.
No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/.
Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta y alzará la frente con dignidad. R/.
Evangelio: Mc 12,13-17
Lectura del santo evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: «¿Por qué intentan cogerme? Tráiganme un denario, que lo vea.» Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta cara y esta inscripción?»
Le contestaron: «Del César.» Les replicó: «Lo que es del César páguenselo al César, y lo que es de Dios a Dios.» Se quedaron admirados.
Palabra del Señor
“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mc 12,13-17)
El reino o reinado de Dios sintetizaba el principal mensaje de Jesús, pero no aludía al poder de una estructura política sino a una realidad mucho más amplia con una dinámica incomparablemente superior basada en el amor y la justicia, que desborda las fronteras de lo meramente histórico-temporal.
Con la predicación acerca de dicho reino fue creciendo el recelo en el entorno del gobernador Herodes Antipas y de grupos de partidarios herodianos de la ciudad de Tiberíades, prosélitos del imperio cuya base de tributación mediante la recaudación de impuestos era muy rígida.
Uno de estos grupos se unió a otro de fariseos y salieron decididos a tenderle una trampa a Jesús, con un denario, moneda de curso legal, que tenía la figura del César, cuestionándole con la pregunta malintencionada si convenía o no pagar el tributo.
Para responder, Jesús pide que le traigan un denario, les muestra la moneda y les pregunta de quién es la cara y la inscripción. Cuando responden que del emperador: “Pues den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. A cada cual lo suyo.
La respuesta de Jesús implica que el poder del César es relativo y no se puede absolutizar o divinizar. Si bien no es justo basta con pagarle una cierta cantidad de dinero y ya se ha cumplido con la ley de los hombres.
A Dios lo que es de Dios, Jesús no es un político ni promueve un gobierno que se agota en lo temporal, como tampoco se sustenta en un esquema de dominación amparado en el poder y las riquezas materiales. El reino no se compra, no está sujeto a las reglas de la oferta y la demanda. Sus leyes son los valores absolutos del amor, la verdad y la justicia y comprende a todas las naciones, a todo lo creado y hace de la tierra el cielo.
El reinado del César pasó; el reino de Dios está en construcción, permanece en y entre nosotros y permanecerá más allá del tiempo.
(Guía Mensual)
“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍