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“Agradezcamos hoy al Señor todo el bien que nos ha hecho”.

LA PALABRA CADA DÍA

XXVII Semana. Tiempo Ordinario

“Agradezcamos hoy al Señor todo el bien que nos ha hecho”

Color: BLANCO

Miércoles, 5 de octubre del 2022

Témporas de Acción de Gracias y Petición

(Si se quiere celebrar las Témporas en un triduo, pueden trasladarse a los días 8, 9 y 10. Las lecturas están en el leccionario V)

Primera lectura: Dt 8, 7-18
Lectura del Libro del Deuteronomio

Habló Moisés al pueblo, diciendo: «Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura, tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel, tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada, tierra que lleva hierro en sus rocas, y de cuyos montes sacarás cobre, entonces comerás hasta hartarte, y bendecirás al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado.
Pero cuidado, no te olvides del Señor, tu Dios, siendo infiel a los preceptos, mandatos y decretos que yo te mando hoy. No sea que, cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes de todo, te vuelvas engreído y te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres, para afligirte y probarte, y para hacerte el bien al final. Y no digas: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas.” Acuérdate del Señor, tu Dios: que es él quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 1Cro 29, 10.11abc.11d-12a.12bcd
R/. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder
Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos. R/.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad, porque tuyo es cuánto hay en cielo y tierra. R/.
Tú eres rey y soberano de todo. De ti viene la riqueza y la gloria. R/.
Tú eres Señor del universo, en tu mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Segunda lectura: II Cor 5, 17-21
Lectura de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios

El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es corno si Dios mismo los exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio: Mt 7, 7-11
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pidan y se les dará, busquen y encontraran, llamen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!».

Palabra del Señor


“Agradezcamos hoy al Señor todo el bien que nos ha hecho”

Somos hijos de las promesas de Dios, frutos de su inmensa misericordia, desde la creación hemos vivido por esas promesas. Hace desde ese momento un pacto con nosotros, que es renovado a través de la nueva alianza firmada con la sangre de su Hijo Jesús, en el Salmo 89,34 nos dice, “No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios”.
Confiar en las promesas de nuestro Dios, para nosotros y para los nuestros debe ser nuestro anhelo, reconociendo en nuestro corazón y en toda nuestra alma las palabras de nuestro pastor, escuchar al Dios de lo imposible, pero escucharle con verdadera fe es un acto de renuncia y de entrega, de permitirle que tome nuestros corazones de piedra y los transforme en corazones de carne, que nos cambie el corazón, que nos regale un corazón nuevo, donde Él ponga su Espíritu, solo así podremos encontrar y disfrutar de sus promesas, permitiendo que Él borre nuestros anhelos humanos y egoístas y dejándonos llenar por los suyos.
La gran promesa es el perdón, sabernos perdonados y que nuestras vidas tienen el precio de la sangre de Jesús es nuestro mayor regalo, es por eso que Dios nos invita a no vivir más como esclavos y prisioneros, de nuestros pecados, de nuestros temores, de nuestras dudas, la verdadera libertad viene del abandono a sus promesas, de confiar plenamente en lo que quiere regalarnos, pero sobre todo, permitirle a Él que nos transforma, para que confiando, creyendo y abandonándonos a sus promesas, podamos hacer de ellas y con ellas sus propósitos en nosotros, para eso es necesario dejarnos transformar en nuestros espíritu, pero sobre todo en nuestra carne.
En Lucas 11,13 Dios nos dice: “Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Y en el evangelio de hoy nos lo recuerda, pero muchas veces no sabemos pedir, aun habiendo escuchado y recibido sus promesas. Es por eso que nuestra mente debe ser transformada, rompiendo con la naturaleza humana que ha sido formada a través de los años para vivir en lo material. Nuestras aspiraciones deben ser más altas, nuestros anhelos eternos. Por eso, confiar en aquel que nos ha llamado a ser santos, hijos adoptivos por medio de Jesucristo, es tener la certeza que todo es posible para aquel que cree y confía en Dios, porque quiere hacer de nosotros nuevas creaturas y eso solo es posible abandonándonos a sus promesas.
Hoy Dios te llama a confiar, a creer, a abandonarte en sus promesas, vivir conforme a ellas, sabiendo que Él está contigo, saca de tu mente la duda, los temores y ocupa su lugar por sus promesas. El gran día del Señor en tu vida es hoy. Hoy Él quiere y va a cumplir sus promesas en ti. Agradezcamos hoy al Señor todo el bien que nos ha hecho.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍

Categorías: Internacionales
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