LA PALABRA CADA DÍA
IV Semana. Tiempo Ordinario. Año II
“Jesús elogia la fe de la mujer y le concede el milagro”
Jueves, 12 de febrero de 2026
Color: VERDE
Primera Lectura: 1Re 11,4-13
Lectura del Primer Libro de los Reyes
Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre. Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcom, abominación de los amonitas. Salomón hizo lo malo a los ojos de Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su padre. Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y otro a Milcom, abominación de los amonitas. Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses.
Y se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado.
El Señor dijo a Salomón: «Por haberte portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 105,3-4.35-36.37 y 40
R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo
Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia. Acuérdate de mí por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación. R/.
Emparentaron con los gentiles, imitaron sus costumbres; adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos. R/.
Inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. La ira del Señor se encendió contra su pueblo, y aborreció su heredad. R/.
Evangelio: Mc 7,24-30
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos
En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».
Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.
Palabra del Señor
“Jesús elogia la fe de la mujer y le concede el milagro”
Continuamos leyendo la historia de Salomón en el Primer Libro de los Reyes, y hoy vemos una de sus páginas negras, cuando el Señor le reclama haber desviado su corazón e irse en pos de otros dioses. Recordemos que Salomón se desvió hacia la idolatría por sus muchas mujeres extranjeras.
Como el pueblo de Israel, así de infiel actuó el rey Salomón, no guardó la alianza y las leyes que el Señor su Dios le había ordenado, y eso le costó la perpetuidad del reino (unido) que el Señor le había prometido a su padre David.
Esta advertencia del Señor al rey Salomón se convertirá en una de las páginas principales en la historia de Israel, pues marca el principio de la división de un reinado que hasta el momento se había mantenido unido y es una declaración de juicio divino por el comportamiento del rey. Aunque manifiesta de alguna manera la fidelidad de Dios, mostrada por la promesa que había hecho a David.
Marcos, por su parte, nos presenta una de las páginas más hermosa y tiernas del Evangelio: Aquel diálogo de Jesús con la siro fenicia, donde el maestro se encuentra con una fe extraordinaria en medio de una realidad pagana. El mismo Jesús elogia la fe de la mujer y le concede el milagro, la liberación de su hija.
Jesús está convencido que no se puede dar lo esencial o prioritario a quienes no sean del pueblo elegido, de diferentes maneras lo dejó entrever. Pero la respuesta de la mujer fue una lección para mostrar que la fe genuina de una persona es más importante y que hasta las “migajas” de la bendición de Dios están disponibles para todos, indicando que los gentiles y paganos también podían recibir su favor y, por lo tanto, la salvación.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍