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A PROPÓSITO DE LA TRAGEDIA DE AZUA: POR FRANCISCO DE LOS SANTOS

En nuestro país, la República Dominicana, tenemos un sistema democrático que, poco a poco, con el discurrir del tiempo, lo hemos convertido en un libertinaje, dónde el irrespeto y la alteración de las normas que nos rigen como sociedad se alteran y violan con facilidad y sin ningún riesgo ni temor.

Sobre el particular tenemos muchos ejemplos : 1. Las carreras de motores en las vías públicas 2. Los escandalosos teteos en cualquier lugar, incluyendo las vías públicas 3. La violación de las señales de trabsito por parte de los conductores. 4. El uso indiscriminado y abusivo de hockas en los lugares públicos 5. La promoción de música chatarra que promueven los antivalores.

Todos esos eventos ocurren de manera cotidiana y, poco a poco estamos convirtiendo el país en un caos, situación que preocupa enormemente a la familia Dominicana .

El tigueraje se ha apoderado de los lugares públicos para hacer todo lo que le venga en gana, llevando intranquilidad y desasosiego a la población indefensa, las calles, avenidas y carreteras, los parques, las plazas, los balnearios han sido ocupados por ese tigueraje irrespetuoso, indecente y descontrolado.

Las autoridades competentes han perdido el control, porque no cumplen con el rol que le imponen la Constitución y las leyes adjetivas, han asumido la filosofía consistente en " DEJAR HACER, DEJAR PASAR".

En el caso de la Policía Nacional, está se ha convertido en un cuerpo importante, los agentes policiales, encargados de garantizar el orden público se involucran abiertamente en los actos delincuenciales. En la tragedia de Azua falleció un sargento que participaba en el teteo, a las tres de la mañana, en plena vía pública, ese tramo de la Carretera Sánchez estaba ocupado por los desaprensivos, poniendo en riesgo sus vidas.

La tragedia en el juego de dominó en San Francisco de Macorís fue iniciada y protagonizada por tres policías que participaban en el juego de dominó. Fué una teniente de la Fuerza Aérea quien descuartizó a su propia hija en Santo Domingo, solo para resaltar tres ejemplos.

Las familias dominicanas estamos viviendo en un estado de sozobra e intranquilidad nunca antes visto, ante este cuadro, es urgente que la autoridad del Estado t intervenga para detener este desorden en el que se está convirtiendo nuestro país, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, el Ministerio Público, el Ministerio de Interior y Policía, entre otras instancias del Estado, deben y tienen que cumplir su cometido, para eso se les paga, cobran una remuneración del Estado. El presidente de la República tiene que demandar y exigirle a esas instituciones el cumplimiento de sus roles.

Necesitamos una sociedad dominicana donde funcione el imperio de la Ley, dónde respetemos las normas y principios, dónde hagamos valer nuestras sanas costumbres que hemos construido como pueblo y cómo nación.

Señor presidente, es el momento de actuar, porque mañana será tarde. El lideraszgo nacional tenemos que unirnos a los esfuerzos para detener este desorden y parar este libertinaje que ha desnaturalizado la práctica democrática en nuestro país.

Atentamente.
Francisco de los Santos Sánchez.
Profesor en estado pasivo.
Dr. En Derecho – Abogado.
Maestría en Derecho de Familia y Actos del Estado Civil.
Titulado en Altos Estudios para la Defensa y Seguridad Nacional ( FF.AA)

Categorías: Locales
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