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“A Jesús lo querían quitar del medio” (Mt 21, 23-27) : La Palabra del Lunes.

LA PALABRA DIARIA

Lunes, III Semana. Tiempo de Adviento

Color: ROJO

13 de diciembre de 2021

Memoria Obligatoria: Santa Lucía, Virgen y Mártir

Primera lectura: Nun 24,2-7.15-17a
Lectura del libro de los Números

En aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por
tribus. El espíritu del Señor vino sobre él, y entonó sus versos: «Oráculo, de
Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos. Oráculo del que
escucha palabras de Dios, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis,
con los ojos abiertos: ¡Qué bellas las tiendas de Jacob y las moradas de
Israel! Como vegas dilatadas, como jardines junto al río, como áloes que
plantó el Señor o cedros junto a la corriente. Sale un héroe de su descendencia domina sobre pueblos numerosos.
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los planes del Altísimo, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto: Avanza la constelación de Jacob, y sube el cetro de Israel.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 24,4-5ab.6-7bc.8-9
R/ “Señor, enséñame tus caminos”
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine
con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate
de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R/.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace
caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio: Mt 21, 23-27
Lectura del santo evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?» Jesús les replicó: «Les voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestan, les diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?» Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le han creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.” Y respondieron a Jesús: «No sabemos.» Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto.»

Palabra del Señor


“A Jesús lo querían quitar del medio” (Mt 21, 23-27)

En diversas ocasiones, Jesús fue abordado por los fariseos, escribas y saduceos, hasta por los partidarios de Herodes. Cada uno de estos acercamientos, estaban motivados en hacer caer en alguna trampa, consistente en opinar contrario a la ley de Moisés, y tener motivos para acusarlo. El propósito era quitárselo de en medio. En el evangelio de hoy se le pregunta a Jesús por su autoridad, ¿con que autoridad haces esto? En otras palabras, es como decirle: ¿cuál es tu preparación, dónde están tus títulos (= autoridad) para hacer esto. Jesús no responde. Sabía que ellos no venían con sana intención.
Hay preguntas que se hacen para aprender, para avanzar, pero otras, es solo para poner en apuros. Jesús veía sus malas intenciones y no les respondía. No quiso responder a Caifás. Ante Herodes defendió su dignidad con el silencio. Otras veces callaba porque deseaba dejar ciertas cosas en el misterio, tal es el caso de la pregunta sobre el fin del mundo.

Los santos, siempre nos transmiten una faceta y aspecto de su vida donde aparece una constante: la confianza esperanzada, la humildad manifiesta y el amor, a Dios y al prójimo, presente en todo su accionar. Santa Lucía, fue virgen y mártir, nativa de Siracusa, vivió en el siglo IV. Por entonces (año 304) las persecuciones a los cristianos estaban muy activas. De su vida, apenas tenemos noticias fidedignas, pero sí muchas glosas o canticos que cuentan y cantan su heroísmo. En los relatos que de su vida nos han llegado, narran que ella hizo voto de consagrarse al Señor y dar su fortuna a los más pobres. Su madre se lo consintió. Pero, el pretendiente de Lucía se indignó profundamente y la denunció como cristiana ante el procónsul Pascasio. La persecución de Diocleciano estaba entonces en todo su furor.
El juez la presionó cuanto pudo para convencerla a que apostatara de la fe cristiana. Ella le respondió: "Es inútil que insista. Jamás podrás apartarme del amor a mi Señor Jesucristo”, los que creemos en Cristo tenemos al Espíritu Santo que vive en nosotros y nos da fuerza, inteligencia y valor. Siendo apresada fue torturada por ser fiel a su Dios. Su martirio consistió en sacarle los ojos del cuerpo, mientras le florecían los ojos del espíritu, enamorada de Cristo y del Padre.
Lucía persuadió a su madre para que fuese a Catania a orar ante la tumba de Santa Águeda para obtener la curación de unas hemorragias. Ella misma acompañó a su madre, y Dios escuchó sus oraciones. Desde entonces, hasta hoy, se invoca a santa Lucia contra las enfermedades de los ojos.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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