¨HOY IMPLORO AL IGUAL QUE SIEMPRE;
UN NO ROTUNDO AL INJUSTIFICABLE
FLAGELO DEL MALTRATO A LA MUJER¨.
Por: Juan C. Benzán
Quizás por parcialismo, colisión y colusión, deseando hacerlo, no serán muchos los cultores literarios ni mis invaluables contactos y seguidores que comentarán disintiendo o no públicamente, sobre el contexto del presente escrito, pues me asalta la suspicacia de que por razones tácitas es posible que la mayoría lo haga en forma privada.
En aras de paliar en cada una de sus abominables facetas el injusto mal denominado "maltrato de género" (maltrato doméstico o maltrato sexual es lo correcto), por este medio imploro a los estamentos jurídicos competentes que no actúen de manera imparcial encarcelando ipso facto al presunto autor del aludido acto punible sin la realización de la investigación correspondiente, cada vez que una fémina cualquiera presente una simple denuncia contra un hombre, sea o no su compañero o ex compañero de intimidad, puesto que es bien conocido el rumor público de que existen mujeres que actuando en ocasiones con la colusión de sus progenitores, presentan falsas denuncias e injustamente se hacen rasguños, moretones y otros pequeños golpes superficiales curables en un lapso muy inferior a los diez (10) días, los cuales utilizan como falaz herramienta de sus denuncias o acusaciones contra el infortunado calumniado, pues resulta injusto e improcedente el encarcelamiento de un inocente por un hecho que no ha cometido, lo que que en vez de contribuir a la disminución del feminicidio y de la mal definida violencia de género en todas sus modalidades (violencia doméstica es lo correcto), dichas retintas actitudes y aptitudes aportan al incremento de los abyectos e injustificables flagelos aludidos; máxime, cuando considero que no escapan al conocimiento de nuestras autoridades los socorridos rumores de féminas que en combinación con algunos juristas alejados de los principios deontológicos, han hecho de las aviesas acciones referidas un jugoso negocio en búsqueda de obtener pequeños y grandes beneficios pecuniarios…
Por otro lado, he escuchado con cierto asomo de melancolía a ciertas féminas grávidas de hipocresía que no representan a nuestras auténticas, delicadas, valiosas, talentosas, sagradas y hermosas mujeres dominicanas, invocando como paradigma los nombres de Las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa Mirabal), en razón de que abrazadas a los sagrados principios de ¨la liberación¨ y no del ¨libertinaje¨, en aras de la libertad de la patria en que nacieron, abrigadas a la sagrada convicción de mujeres auténticas, cabalmente fieles a los principios éticos morales que norman la dignidad humana, bajo el liderazgo del inmortal Manuel Aurelio ¨Manolo¨ Tavarez Justo (el mártir de Las Manaclas y esposo de María Argentina Minerva Mirabal Reyes de Tavarez), se integraron a la agrupación política antitrujillista 14 de junio, en cuya entidad patriótica eran conocidas como ¨Las Mariposas¨, porque ese seudónimo identificaba a Minerva Mirabal en las acciones conexas con sus actividades políticas en contra del régimen protagonizado por el bestial satanás Rafael Leonidas Trujillo Molina.
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A manera de ratificación, resulta insoslayable e importante advertir que nuestras inmortales heroínas, las hermanas Mirabal o ¨Las Mariposas¨ murieron en defensa de la ¨liberación¨ suyas y de sus parejas, en búsqueda de la ¨la libertad¨ de nuestra mil veces pisoteada patria quisqueyana, cuya suerte hubiese sido muy diferente si hubiesen abandonado su sagrado principio de dignidad humana y abrazando la aberración del ¨libertinaje femenino¨ en aras de obtener privilegios especiales, hubiesen caído en las despiadadas parcas garras e ínfula aviesa del sátrapa más retinto y sanguinario registrado en el escalpelo del análisis de la convulsionada historia dominicana, Rafael Leónidas Trujillo Molina.
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¡No importa que exista o no infidelidad! La separación marital inmediata, exenta de rencores y de agravios de cualquier naturaleza es la más inteligente y sana decisión, aunque por razones justificables compartan por algún tiempo el mismo hábitat, pues la infidelidad hace mucho tiempo dejó de existir como figura jurídica y acto punible en las leyes de la República Dominicana y únicamente es invocable en su lugar la "incompatibilidad de caracteres" como causal de la disolución del matrimonio (existe además la relación abierta o el matrimonio abierto).
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No existe causa justificable para maltratar y mucho menos para asesinar a una fémina, pues siendo superior al hombre por ser la única dadora de vida humana y por muchas otras razones, la mujer que es el sexo fuerte, es un ente humano sujeto de derechos y deberes, lo que está muy lejos de ser un objeto de la posesión o propiedad de nadie…
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Es innegable que el Estado dominicano ha efectuado cuantiosas inversiones en la defensa de los derechos inalienables de la mujer dominicana; mas, siguen produciéndose con frecuencia el maltrato y los asesinatos de féminas a manos de sus parejas, ex-parejas, novios o ex-novios.
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Las autoridades competentes deben educar tanto al hombre como a la mujer sobre cuáles son sus deberes y sus derechos y no conducir de manera irónica a nuestras abnegadas dignas féminas a confundir el loable "Empoderamiento" y la sagrada ¨Liberación Femenina¨ con el parco ¨Libertinaje Femenino¨, lo que sale menos costoso y más fructífero o exitoso. LA LIBERACIÓN FEMENINA ES UN DERECHO SAGRADO QUE HAY DEFENDER A TODA COSTA; EL LIBERTINAJE FEMENINO ES UNA ABERRACIÓN (las mayúsculas son mías). Estos mismos preceptos son aplicables al hombre y a la patria: La libertad es un derecho inalienable del ciudadano, mientras que el libertinaje es una iniquidad.
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No basta con incrementar la pena e invertir en costosos programas auspiciados por carriles y actores hipócritas en la mayoría de los casos, en búsqueda de extirpar de una vez y para siempre el abominable flagelo del ¨Maltrato Sexual¨ y el vil asesinato de nuestras delicadas féminas.
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Es necesario desenmascarar a los falsos defensores de la mujer dominicana, quienes de manera cínica e inicua, amparados en el neologismo ¨hembrismo¨, en denigración del hombre fungen como defensores auténticos de los derechos inalienables de nuestras sagradas féminas, lo que dista y dicta mucho de la equidad de sexo o ¨equidad de género¨ (como erróneamente se le define en nuestros medios); pues ellos son los primeros que suelen pisotear y mancillar la dignidad de nuestras delicadas valiosas mujeres desde sus privilegiadas posiciones gubernamentales y privadas, considerándolas en ocasiones como una simple mercancía que pueden comprar y que en oportunidades compran a cambio de promesas y prebendas o privilegios especiales, bajo el amparo del caudal de su fortuna que no siempre es bien habida, o con el hurto de los recursos del erario público al que tienen o han tendido acceso.
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Hasta que no se tome en consideración el contexto de lo expuesto en los párrafos anteriores, LA LOABLE JUSTA LUCHA CONTRA EL INJUSTIFICABLE FLAGELO DEL MALTRATO A LA MUJER¨ SEGUIRÁ INEFABLEMENTE APARCADA EN EL LÚGUBRE DOMICILIO DE LA UTOPÍA (todas las mayúsculas son mías).
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Cónsono con lo expuesto en párrafos precedentes, además de que existen las denominadas relaciones sexuales abiertas entre parejas, aunque la infidelidad no constituye un acto punible porque hace tiempo dejó de existir como figura jurídica en la legislación dominicana y como causal de la disolución del divorcio debe invocarse en su lugar la "incompatibilidad de caracteres", no existe infidelidad cuando el amor termina y cualquiera de los miembros de la pareja se separa en búsqueda de otro amor que satisfaga sus íntimos deseos y legítimas aspiraciones humanas; mas, tiene una acepción contraria susceptible de ser aplicable al efecto de lo Erga Omnes (en materia jurídica es inherente a la aplicación de una norma, un acto o un contrato; es decir, un derecho aplicable "respecto de todos" o "frente a todos), cuando cualquiera de los miembros de la pareja persiste en mantener relaciones sexuales con su pareja marital y al mismo tiempo a escondidas con otros seres humanos adicionales a dicha pareja, fingiendo un amor inexistente que ronda las riberas aviesas de la traición y del engaño a quien comparte la relación marital o conyugal dentro o fuera del hogar, lo que no justifica en modo alguno el maltrato doméstico y mucho menos el feminicidio o femicidio; pues la separación en tiempo oportuno es la más loable y atinada solución.
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Por otra parte; conforme con la socorrida sentencia aplicable al derecho jurídico, la cual reza, "es preferible un culpable libre que un inocente en la cárcel", estimo que en aras de la justa administración y aplicación de justicia, las autoridades competentes deben indagar bien sobre la veracidad de las acusaciones y querellas relacionadas con el maltrato doméstico en cualesquiera de sus fatídicas facetas, condenar en tiempo oportuno mediante el debido proceso al auténtico actor del hecho punible y de manera análoga a la querellante o denunciante que por macabros falsos motivos e intereses espurios miente al invocar hechos no ocurridos, cuya actitud y aptitud se ha venido utilizando con cierta frecuencia como un medio comercial en aras de obtener beneficios pecuniarios, de manchar la buena honra de reconocidos ciudadanos, o en pos de poder cristalizar otros fines que he preferido soslayar en los surcos de este fructífero medio de comunicación.
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Aunque respeto lo que establece la ley y cualquier dogma o doctrina religiosa al respecto, me resulta oportuno apuntar que los contratos pueden ser rescindidos por la violación de una o más causas contenidas en las cláusulas preceptuadas en su contexto integral o vinculante, por lo que considero que el ¨matrimonio es un solemne acto contractual¨ que puede rescindirse por decisión unilateral de cualquiera de las partes sin alegar causa(s) o por violación a lo contratado en dicho acto; mas, considero que es más pecaminoso vivir atado en pareja bajo el vínculo de la pantalla de una falsa unión o irónico matrimonio y mantener al mismo tiempo de manera frecuente relaciones sexuales con otras personas fuera de la pareja.
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Lo que jamás debe el hombre es maltratar y mucho menos asesinar a su pareja, lo que también es aplicable a la mujer como tal. Lo correcto es extinguir ipso facto la relación de pareja reflejada de manera cínica en su esencia inexistente, desdibujada sobre los absurdos u oscuros marcos del espejo de una absurda o quizás aviesa pantalla innecesaria.
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Prof. Juan C. Benzán (escritor)
San Juan de la Maguana, R.D.
14 de junio del 2023.